Tinder: Behind The Screens

Lucía de los Santos

Escrito por

Lucía de los Santos



Tinder: Behind The Screens

Relaciones


Coqueteo

27 de noviembre del 2018


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Desde hace tiempo quería escribir sobre la aplicación Tinder. Aunque usualmente la gente me motiva a escribir, esta vez fue distinto pues muchas personas me decían cosas como "ya pasó de moda", "ya no es novedad", "ya todo el mundo la conoce". Evidentemente, jamás me ha interesado escribir sobre lo que está de moda. El punto del artículo no tiene que ver con la "novedad" de la aplicación. Tampoco trato de describir las características o la utilidad de la aplicación. ¡Ni que yo me dedicara a hacer reseñas de gadgets o apps!. Para mí lo interesante de la app radica en los fenómenos sociales y psicoemocionales que incita o pone de manifiesto el famoso Tinder. Aquí lo que he encontrado:

Ser usuario de Tinder genera pena/vergüenza
Curiosamente, en términos generales, a las personas les genera vergüenza admitir que están en Tinder. Solo se puede admitir que eres usuario de Tinder con otros usuarios de Tinder (ya sea que se topen por ahí o se lo admitan cara a cara). Algo así como si fuera Tinder. Y todos sabemos la primera (y segunda) regla de Tinder. Sólo cuando se topan la foto de Paquito entonces Paquito es con quien se puede confesar. Pero ¿Cuál es el secreto? ¿Qué es lo que genera vergüenza?

La aplicación tiene como uso principal ligar. Ya sean ligues de una noche, una cita o del amor verdadero, todos sabemos que en Tinder se liga. La vergüenza o culpa parece estar generada por la admisión pública de "estar buscando a alguien" y para estar buscando a alguien se debe de admitir "que están solteros (solos)". Es curioso cómo juegan contrarias las dos cosas.

Pareciera que admitir que "están buscando a alguien" o "estar soltero(a)" genera sentimientos negativos. Creo que se deben a procesos más inconscientes de autoestima y juicio social. Algo así como si al admitir que estoy buscando una pareja (para lo que sea) implica que no tengo una pareja ahorita (pensando que todos somos fieles), y si no tengo pareja ahorita es porque no me han escogido. Entonces, si estoy buscando es porque no tengo; no tengo porque no me escogen; no me escogen, no me quieren ergo no valgo; Admitir que están solteros(as) es una admisión de que "no tienen quien los quiera", como si entonces "no valieran".

Lo curioso es que hay excelentes personas utilizando Tinder. Conozco a suficientes usuarios(as) que considero personas dignas, guapas, inteligentes, buenas, chidas, etc. El problema, según lo que observo más tiene que ver con las inseguridades de uno mismo. Si es el caso, el problema puede radicar en el autoestima; ¡Ojo! Una autoestima baja es sumamente un sexy en Tinder y en persona.

Me parece que la aplicación ofrece un medio alternativo, eficiente, sumamente veloz y cumple su cometido. Permite que personas que no tendrían "en su destino" conocerse, tengan la oportunidad de "ver que opciones hay". Es algo como si fuéramos al antro y cada quien se pudiera una etiqueta de disponibilidad. (Ahhh sí, eso ya existe, se llaman anillos de compromiso).

En mi opinión, nada tiene de malo, ni de bueno ser usuario. Creo que es una alternativa válida ¿Qué no todos los que tienen pareja estuvieron buscando antes? ¿Qué no es lo mismo que salir al antro a ligar? ¿Qué no es tan obvio como traer o no anillo de compromiso (o de promesa como se usa en mi pueblo)? ¿Qué tiene de malo/bueno?

Todo se juega en una foto
El trip de las fotos es clave en el Tinder. Por medio de una(s) fotos alguien decide si le interesa abrir la oportunidad de entablar una conversación. Todo se juega en las fotos que suben. "En función de las fotos alguien decidirá si le intereso o no". Entonces, conseguir la foto perfecta que refleje "lo mejor de lo que soy/tengo" se vuelve crítico. Como grandes seres pensantes, analíticos, y prejuicios que somos, podemos juzgar tremendamente bien (según todos) a alguien. Pero, ¿Qué dicen las fotos de Tinder?

Y entonces viene el estudio de campo...

  • Si andan enseñando escote, la pierna, la pompa, la panza, o lo que sea de más.... "Zorra"
  • Si salen varios(as) en la foto...."de seguro es el/la más feo(a)"
  • Si están en algún lugar exótico... "son viajeros frecuentes, de seguro tienen lana"
  • Si suben fotos del gym/ejercicio... "son aventurero(a)s, atlético(a)s, deportistas, saludables"
  • Si suben fotos de la fiesta... "son pedotes(as)"
  • Si sale de espalda... " está feo/a o quiere crear intriga"
  • Foto de la cara sin cuerpo... "es gordo/a"

¡No bueno! Se hacen juicios en función de todo lo que se puede asomar en la foto. "Que si la mesa de Carta Blanca, es gato/a", "Que si sale el abanico, no tienen clima", "Que si sale en traje, en banquero". Creo que se entiende el punto.

La realidad es que nunca podremos, en un foto, plasmar todo lo que somos. Tampoco podemos pretender conocer a alguien por un instante fotografiado. En sí, el esquema visual por el cual funciona Tinder hace que por default todo acercamiento este fundado en la atracción física. Y regresamos al punto ¿Qué no funciona así en la realidad también? ¿Qué no todos buscan salir con personas que les agraden físicamente? En definitiva, como terapeuta sexual, tengo que admitir que cuando no existe atracción física, es difícil que nazca interés para averiguar qué más puede ofrecer alguien, en el sentido estricto de búsqueda de pareja. ¿Qué tan malo es en verdad?

El valor de un match y el ligue genérico
Dentro de la aplicación (para todos ustedes que no la han usado), funciona haciendo match entre dos personas que previamente han indicado anónimamente que se atraen. Yo le pongo que Paquito me gusta. Paquito le pone que yo le gusto. Match. Entonces, comienza otro fenómeno simpático: Dime ¿cuántos matches tienes? y te diré cuanto vales.

La cantidad de matches que puede tener alguien se ha convertido una especie de calificación de autovalía. Algo así como el fenómeno adolescente de los likes en Facebook. Porque todos sabemos, que el valor de las cosas (las personas)se dicta según la demanda (sarcasmo). Así, a mayor demanda, más valioso(a) soy. El juego aquí está en que para tener un match se tiene que admitir el interés propio. Entonces, no sólo son personas a las que yo les gusto, sino que son personas que también me gustan a mí. Y se complica la cosa, pues tampoco se puede tener matches de más pues eso implica que te gustan mucho(a)s y, que a alguien le gusten muchas personas lo pone en la categoría de: "desesperados", "zorras", "urgidos", "players", etc.

Acá el fenómeno juega distinto porque al menos que alguien lo confiese, nadie tiene que admitir la cantidad de matches que tiene. Así, mientras pueda quedar secreto no sabremos bien cómo están jugando sus cartas. Sin embargo, les comparto que mi estudio de campo, aunque de manera informal, refleja que la mayoría de las personas tienen arriba de 30-40 matches.

Lo que no es secreto dentro de los mismos usuarios es "la última conexión". ¡Ojo que se pone complejo! Digamos que ya hubo match, que ya hubo conversación, ya se pasaron a whatsapp, y hasta tuvieron una cita. Y al día siguiente vuelven a abrir la aplicación. ¿Qué significa? ¿No le gusté?¿Sigue buscando opciones?¿No me ama? ¿No se enamoró? ¿Porqué no me ama si ayer la pasamos muy bien?

En mi opinión el esquema es muy similar al de las relaciones en persona. Básicamente una cita no es más que una cita. En esa cita se pueden conocer muy poco, puede haber química, o quizás no. Quizás quieran otra cita. Quizá ahí decidieron que primero van a ir a las otras citas con los otros matches y luego decidirán. O de plano, no les gustó en persona. ¿Por qué las personas se toman tan personal el hecho de que después de un cita alguien siga buscando a otro(as)? Pues, porque es personal. El hecho de que alguien muestre desinterés, una vez que había parecido interesado(a), implica que algo pasó, algo hice, algo dije, que tuvo como consecuencia la modificación del interés del otro.

De nuevo regresamos a lo mismo. O sea, por que el otro(a) ya no está interesado en mí, yo me siento mal, menos valioso(a), más rechazado(a). Algo así como si me hubieran reprobado por mensa(o). Pero ¿Y si el examen era de francés y tú hablas español? o ¿Si ese día choqué y llegué tarde? o ¿en ese momento mi calculadora se quedó sin pila y el examen era de algebra?. En otras palabras, todos podemos reprobar una cita. En las citas es donde en teoría las personas se disponen a conocer e indagar más a una persona que les llama la atención y filtrar a las que dejaron de interesarnos. Hasta donde sé, para eso son las citas. ¿No?

En términos generales creo que cómo aplicación Tinder funciona de forma excelente. La aplicación está diseñada para funcionar en el esquema de "apareamiento humano". Desde mi perspectiva, la aplicación funciona tal cual nosotros funcionamos en persona. Simplemente parece hacerlo muy literal, tanto que pareciera que mata "el amor romántico". Aparte hace todo el cortejo muy evidente y público. Lo que creo que hace a todos pudorosos con el uso de Tinder es que la aplicación pone de manifiesto los intereses y nadie quiere ser obvio con sus deseos, pues nuestros deseos son nuestros puntos débiles. Igualmente, la cuestión de la autoestima se vuelve crítica pero no se nos olvide que la autoestima, sea en redes sociales, medios digitales, en persona o como sea, es evidente para casi cualquier persona con sensibilidad social. No hay mucho que puedan esconder ni en Tinder ni en persona. Sean quien son. Sean auténticos. Valórense, en persona o en redes. Y ¡Bravo a los(as) valientes que salen del clóset del Tinder!

Este artículo está dedicado a dos personas en especial que se dieron a la "terrible" tarea de ponerse a ligar en Tinder para que yo escribiera mi artículo. Ellos saben quiénes son.

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