Gonorrea y la Resistencia a los Antibióticos

Gibran Rodríguez

Escrito por

Gibran Rodríguez



Gonorrea y la Resistencia a los Antibióticos

ITS


Gonorrea

4 de diciembre del 2017


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Por décadas, los antibióticos han sido un tratamiento sumamente efectivo para algunas infecciones de transmisión sexual como la gonorrea (también conocida como gonococia o blenorrea). Hoy en día, la gonorrea, causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, es una de las ITS más frecuentes en la población en general, misma que hasta hace algunos años respondía adecuadamente al tratamiento farmacológico. Pareciera que existe una opinión generalizada sobre el grado de severidad de esta ITS, pues aunque resulta sumamente molesta (o peligrosa en caso de no detectarse y tratarse a tiempo), muchas personas consideran que la gonorrea es una de las ITS más “leves” y “menos preocupantes” al compararla con otras infecciones de índole similar. No obstante, recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que, con base en datos obtenidos de más de 70 países, la resistencia a los antibióticos está dificultando, y en algunos imposibilitando, el tratamiento efectivo de la infección por gonococos.

¿Qué significa esto? Los gonococos pueden causar infecciones en el recto, la garganta y los genitales. La infección a nivel genital impacta de manera desproporcionada a las mujeres, pues puede llevarlas a desarrollar enfermedad inflamatoria pélvica, embarazos ectópicos, infertilidad y un mayor riesgo de ser infectadas por el VIH (aunque este último punto también aplica para los hombres). La bacteria que produce esta infección es bastante “lista” y muta con facilidad para volverse más resistente a los antibióticos que antaño eran efectivos en su contra. Esto quiere decir que, hoy en día, la infección por gonorrea se ha vuelto mucho más difícil y en algunos casos aislados, imposible, de curar.

Se ha reportado que N. gonorrhoeae muestra resistencia generalizada a fármacos como la ciprofloxacina, la azitromicina, y en algunos casos, a las cefalosporinas de amplio espectro (i.e., cefixima y la ceftriaxona), las cuales representan el último recurso existente para tratar esta infección. Esto es un problema gravísimo de salud pública, pues aunado a lo anterior, la infección puede ser asintomática en un gran número de casos y la bacteria puede así propagarse de manera silenciosa. En su mayoría son hombres quienes reportan síntomas de infección cuando esta se encuentra localizada en el tracto genital (i.e., ardor al orinar, secreción purulenta uretral, sensibilidad o dolor testicular), mientras que la infección en garganta y recto puede no presentar síntomas.

Aunado a lo anterior, actualmente existen sólo unos cuantos casos de nuevos antibióticos que estén siendo desarrollados por compañías farmacéuticas. La investigación para el desarrollo de estos medicamentos es costosa y resulta poco redituable pues su esquema de uso es restringido y aislado. Los fármacos empleados para tratar enfermedades crónicas, al contrario, son utilizados de modo continuo y representan mayores ganancias para las farmacéuticas, por lo que reciben mayores recursos para su desarrollo que los antibióticos. Tampoco existen pruebas diagnósticas para gonorrea que sean lo suficientemente asequibles y eficientes como para reemplazar la consulta médica, por lo que se complica el tratamiento de la infección (particularmente en caso de que ésta sea asintomática).

Se piensa que la resistencia del gonococo a los antibióticos está relacionada con la disminución en el uso de condón, particularmente (aunque no exclusivamente) para el sexo oral, y con el uso indiscriminado de antibióticos (i.e., como cuando tenemos un resfriado y optamos por tomar antibióticos sin prescripción médica). La garganta puede contener un reservorio de N. gonorrohoeae que no genera síntoma alguno pero puede ser transmitido a otras personas a través del sexo oral. Investigaciones recientes buscan comprobar si la gonorrea puede también ser transmitida de garganta a garganta (a través de besos profundos) y de boca a ano (o viceversa) por prácticas de annilingus, pero estos estudios aún no arrojan resultados conclusivos.

La situación es preocupante, sí, pero aún tenemos a la mano el uso del preservativo (i.e., condón) para la prevención de esta y otras ITS. Recuerda que es importante realizarse pruebas para la detección de ITS con cierta regularidad, dependiendo del tipo de prácticas sexuales que llevas a cabo, riesgos que has tomado y tu número parejas sexuales. El uso del condón, además, debería ser imprescindible para el sexo oral en casos en los que se tienen múltiples parejas sexuales o si se desconoce el estado de salud de la pareja sexual; tristemente, sabemos que esto es una de las prácticas MENOS generalizadas y MÁS olvidadas. La información está a tu alcance… ¡Toma las medidas necesarias para proteger tu salud!

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