Sexualidad en la Adultez: Adultez Media (45-60 años)

Lucía de los Santos

Escrito por

Lucía de los Santos



Sexualidad en la Adultez: Adultez Media (45-60 años)

Educación sexual


Educación Infantil

14 de agosto del 2017


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La adultez media se refiere las vivencias comprendidas en los años posteriores a "la edad reproductiva". Esta fase cubre de los 45-60 años. En general se percibe como una de las etapas más satisfactorias. En general hay paz con interna con la identificación propia así como la vida. Para quienes han corrido con suerte, hay estabilidad económica y riqueza de experiencias, hay una red social de apoyo firme y segura así como estable. Y se encuentran satisfechos con los logros experimentados. En esta etapa -irónicamente rica de vida- el cuerpo comienza a perecer.

Género: Hay varios fenómenos de esta etapa en lo biológico y corporal que pueden alterar la autoimagen. Aunque a esta edad la persona sana suele reconocer a plenitud su identidad de género -sea este cual sea- los cambios corporales pueden afectar su auto percepción de género, así como su identidad entera. Ante el nuevo cuerpo hay infinidad de respuestas. Hay personas que comienzan a ser particularemente conscientes de su salud, su estado y su decaimiento. Pueden tomar actitudes positivas de cuidado, prevención, hábitos sanos. Pueden tomar actitudes negativas y experimentar esta consciencia como una pérdida.

La capacidad cognitiva sigue intacta y, en esta fase suele existir un interés por aprender y enseñar. Este fenómeno de trascender y ejercer una reproductividad, a esta edad, pierde casi siempre la percepción de género. Se entiende como humana y universal.

Erotismo: El erotismo en esta fase está lleno de mitos. Desgraciadamente el edadismo y la sobrevaloración social de la juventud, ataca al erotismo muy fuertemente en esta edad. Existen demasiados mitos y hay mucha ignorancia sexual cuando se piensa en el erotismo de los más adultos casi tanto como del erotismo infantil. Es como si nos quisieran haber enseñado que el placer caducaba y esto jamás es cierto.

Se piensa que la mujer y el hombre pierden el deseo lo cual es una completa mentira. Aunque si hay un declive de estrógenos para la mujer y testosterona para el hombre, en general se vive la sexualidad de una manera más libre y sin preocupaciones. Hay riesgos obvios que se desvanecen como el de los embarazos. Hay una comodidad particular con el cese de la menstruación -para quienes les incomodaba-. Hay mayor conocimiento de su cuerpo y mejor dominio del mismo. La seguridad y la confianza en sí mismo suele hacer por un erotismo más placentero.

No se puede negar que el declive hormonal sí puede traer una disminución en el deseo, su intensidad o frecuencia. Pero no confundamos esto con el placer. Las bajas de deseo sexual son normales y no implican una sexualidad enferma -como se suele concebir. Así como todo baja y decae, la actividad sexual puede hacerlo, pero el placer no tiene por qué ser alterado. Sea cual sea el declive del cuerpo, siempre hay potencialidad de placer.

En esta fase, haber elementos muy importantes como la diversidad, la búsqueda, la reconquista de la pareja y las fantasías. No sólo el cuerpo ya no podrá responder como antes, si no que cada estimulo también puede ser saturado. En vulgo -por más que disfrutes un pastel, comerlo siempre no está chido. Puede hacer que se normalice el estimulo, pero mientras haya sensaciones y sentidos, siempre hay algo que puede ser placentero.

Entre más se acercan a los 65 años hay mayor probabilidad de enfermedades que pueden traer como consecuencia disfunciones sexuales. Las más comunes tienen que ver con enfermedades del síndrome metabólico o cardíacas. Entre mejor sea el estado de salud menor es el riesgo de disfunciones sexuales orgánicas.

Vínculos afectivos: En esta fase se suele presentar diversos fenómenos en cuanto a los vínculos afectivos. Puede que una pareja esté viviendo el síndrome del “nido vacío” que es la partida de los hijos a hacer sus propias vidas; como bien pueden estar disfrutando a sus nietxs. En el caso de la pareja, esta suele experimentar una sensación de libertad y de cese de responsabilidades. A nivel individual, también se suele vivir en esta edad, una liberación en general. Sea laboral o familiar, social o de cualquier tipo. Si es positiva la experiencia, la persona suele exprimir la vida -hacer todo lo que le faltaba, retomar atención sobre si mismo- con más tiempo y sin preocupación.

Hay personas que el partir de los hijos puede hacer evidente la ausencia de relación de una pareja y propiciar un divorcio, o conflictos nuevos para una pareja consolidada. Pueden resolverlos y seguir creciendo, como pueden determinar separarse. En esta sociedad -que no deja de ser machista- la mujer divorciada puede experimentar estigmatización -en cualquier edad- y los hijos pueden negarse a la reanudación con otras parejas -es específico en esta edad.

Las amistades siguen siendo críticas. Así como todos los vínculos sociales y comunitarios positivos.

Las pérdidas de parientes y amigos acelera el temor a la soledad y a la muerte. No hay religiones suficientes para hablar de la experiencia- ¡que pretendería yo escribiendo algo al respecto!- pero es en esta edad cuando se comienzan a mover las ansiedad más profundas sobre la vida. Suelen -quienes logran hacerlo dignamente- resolver a favor de la plenitud y el disfrute, del amor y el goce, del altruísmo y la transcedencia. Quienes no lo logren, tienden a enfermarse, aislarse, descuidarse y desatenderse.

Reproductividad: La mujer ha perdido la capacidad para reproducirse, el hombre no. Ahora las capacidades de paternaje se expresen en otros medio de trascendencia. En especial el ser abuelxs les da una nueva oportunidad de expresar su reproductividad y compartir experiencias que antes no pudieron por limitaciones de tiempo, de recursos, de conocimiento, de sabuduría o de experiencia.

Para quienes no tienen nietxs o hijxs, la expresión del deseo de trascendecia más primitivo y humano, también se activa. Sea este puesto en cuidar un jardín o en compartir una vivencia, esta etapa se disntingue por una especie de crisis de trascedencia.

En muchos casos, lxs abuelxs son los responsables de los nietxs. En este caso, hay un impedimento en el pleno desarrollo de ésta fase de vida. Se retoman responsabilidades y cargas, con un cuerpo más débil y en general más cansado.

A nivel orgánico la mujer suele haber ya concluído sus años fértiles. La vivencia del climaterio y la menopausia es una caracteristica de esta fase de vida. En el caso del hombre, nunca deja de ser fértil. Aunque la calidad de los espermatozoides sí disminuye, es posible fecundar.

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