Feministas Femeninas: ¿Contradicción o Redundancia?

Lucía de los Santos

Escrito por

Lucía de los Santos



Feministas Femeninas: ¿Contradicción o Redundancia?

Feminismo


Equidad de género

11 de septiembre del 2018


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Hace un par de días tuve una de las conversaciones más ricas, complejas y debatibles que he tenido en buen tiempo. Fue en un contexto inesperado con personas que me sorprendieron con sus ideas y aportaciones. Ese tipo de charla que apasiona la mente, el espíritu y el alma y ¿cómo no?, si se trataba de una de mis temas favoritos : el feminismo.

En realidad, tratábamos un tema sumamente complejo y lo hicimos desde una perspectiva bastante psicoanalítica, empero quisiera compartir con ustedes la cuestión central a discutir desde una perspectiva más general y menos especializada. 

La conversación inició hablando del concepto de feminismo. Como ya he escrito antes en este portal, el feminismo se refiere a la equidad de género. En otras palabras, el feminismo pretende la equidad de trato, responsabilidades y derechos entre hombres y mujeres. Ya escalada la pasión, el tema se llevó a la masculinidad de las feministas. Es decir, hablábamos de que ser una mujer feminista y buscar la equidad de género, tiende a referirse a un estilo de mujer en particular.

Las mujeres feministas suelen ser más fuertes, más tenaces, más "bravas", más "entronas", menos dóciles, menos sumisas, menos... ¿femeninas?

Aquí el meollo del asunto.

La raíz del feminismo radica en validar a las mujeres: su trabajo en casa o fuera, su seguridad en las calles y dentro de la casa, su vida libre de violencia, sus derechos de reproducción, su libertad para vestirse como quieran, su capacidad e inteligencia para lo que les plazca, su derecho a participar y exigir trato equitativo, su reconocimiento del trabajo en casa, su sueldo digno y representativo, su salud, etc.

Lo curioso del tema es que para validar a la mujer se requiere participar como hombre.

Discutíamos esta idea por horas y horas. Hablábamos de que "el sistema" es creado, dirigido, manipulado y/o administrado por hombres y que para poder crear un impacto en dicho sistema es requisito "actuar como hombre". Entonces nos preguntábamos ¿acaso  estamos siendo incongruentes? De alguna forma revisábamos que peleamos el derecho de ser mujer desde una posición masculina y que por default  invalidábamos a cierto grado el punto mismo: el derecho a ser mujer.

La mujer feminista suele ser una mujer un tanto masculina, desde su vestir hasta su comportamiento social, su voz y sus ideas parecen en su estilo y forma más masculinas que femeninas, pero justo el debate ¿Habremos entonces de tomar actitudes femeninas para validar la feminidad? ¿Nos escucharán si lo pedimos en vestido?¿Será que logramos llegar a la cima para entonces hacer entender a todos el valor de la mujer? o ¿es que es necesario luchar por el feminismo desde una falda y unos tacones para reforzar el punto?

Y luego.... ¡BOOM! ¿Porqué falda y tacones? ¿Quién dijo que ese es de mujeres? ¿Porqué algo tan simple como un pedazo de tela, define un género? y entonces agarramos vuelo y nos fuimos a debatir temas mucho más densos. Hablábamos también de que "ser mujer" se define a partir de que "no se es hombre". Y esta misma definición o delimitación es en su raíz, masculina. ¡Entonces, al ser "femeninas" también estamos alimentando el machismo pues estamos atendiendo la conceptualización masculina de la mujer! ¿o no?

Aunque no llegamos a una respuesta en la mayoría de las preguntas planteadas, si discutimos por horas y horas sobre posibles soluciones. Planteábamos que la solución quizá radica en invalidar tanto lo femenino como lo masculino. Es decir, pelear por el derecho de las mujeres y de los hombres a ser personas, a ser seres humanos libres, con derechos y obligaciones mucho más allá de ser femeninos o masculinos.

¿Será entonces que necesitamos pelear otra cosa?. Es decir, ¿será que en lugar del feminismo y el derecho a ser mujer, o el machismo y  el poder, debemos de plantearnos otro concepto/movimiento que sea en su raíz libre de género? La realidad es que este movimiento/teoría ya existe. El movimiento que pretende la real liberación de los géneros es la teoría Queer. Pero de nuevo me pregunto, si trabajamos con el fundamento queer para promover los derechos humanos, ¿estamos entonces invalidando a las mujeres femeninas y a los hombres masculinos? o ¿Será que es LA estrategia indicada para liberarnos de etiquetas genéricas inútiles y retrógradas?

Para cerrar, queda la reflexión sobre la necesidad humana de categorizar y etiquetar todo y a todos. Pensemos en qué tanto cambiaríamos cada uno de nosotros si dejáramos de hacer las cosas porque somos hombres o mujeres y empezamos a hacer y dejar de hacer porque somos personas. No sé ustedes, pero a mí, me suena a una deliciosa libertad. 

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