Sexualidad en la adolescencia: ¿qué decir, qué hacer?

Gibran Rodríguez

Escrito por

Gibran Rodríguez



Sexualidad en la adolescencia: ¿qué decir, qué hacer?

Educación sexual


Educación Infantil

31 de julio del 2017


Share on Google+

Hablar de la adolescencia en ocasiones resulta complicado, pues se trata de un constructo social que se entrelaza con cambios físicos y psicológicos propios de la maduración sexual del ser humano. Además, la adolescencia se puede expresar de manera diversa según el género del individuo y el grupo demográfico al que pertenece. Por si fuera poco, si a esta compleja mezcla agregamos factores geográficos, de orden económico y religiosos, nos enfrentamos ante la conceptualización de un proceso o etapa del desarrollo cuya expresión puede resultar altamente heterogénea, tan variable y diversa como los mismos seres humanos.

Algunos autores consideran a la adolescencia como una construcción social ya que aseguran que ésta no existía en siglos pasados, sino hasta épocas recientes. En aquellos tiempos cuando las personas alcanzaban la pubertad, es decir, experimentaban los cambios por los cuales se logra la maduración sexual para reproducirse, se les consideraba adultos y se esperaba que se comportaran como tales. Aunque esto pudiera ser distinto según la cultura de la que hablemos, cabe recalcar que la pubertad se alcanza entre los 9 y 16 años de edad. Es probable que nos sea difícil concebir a la persona en este rango de edad como un adulto pleno.

Al contrario, hoy en día consideramos a los adolescentes como personas en proceso de convertirse en adultos. Este proceso de transformación del estatus social aunado a los cambios físicos y psicológicos propios de esta etapa, convierten a la adolescencia en un rito de paso muy particular, cargado de cierto misticismo y connotaciones negativas. Por ejemplo, hay quienes consideran a los adolescentes como las ovejas negras de la sociedad, atribuyéndoles conductas destructivas, inestabilidad, irresponsabilidad y demás calificativos negativos que, objetivamente, están lejos de ser una verdadera ley o norma. No obstante, es probable que la sociedad misma fomente de manera inintencionada el comportamiento negativo del adolescente con sus expectativas la misma conducta.

La adolescencia es importante en el estudio de la sexualidad porque, como hemos discutido, la sexualidad es un proceso continuo a lo largo de la vida. Sin embargo, para poder discutir el impacto de la adolescencia en la vivencia sexual del individuo necesitamos definirla cronológicamente para asegurarnos que estamos abarcando a los mismos grupos de edad en diferentes culturas. Así, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la adolescencia se define como el periodo comprendido entre los 10 y 19 años de edad. Si bien sabemos que puede existir variación en la sincronización y duración de la misma, la secuencia de cambios biológicos, psicológicos y sociales no se altera. De esta manera, se ha establecido por consenso que la adolescencia arranca con la pubertad, es decir, con el inicio del proceso de maduración sexual.

La comprensión de la vivencia adolescente posee gran relevancia social. Los adolescentes son una población con amplia presencia en nuestro país. En México, en el 2012, residían alrededor de 31 millones de jóvenes de 15 a 29 años, lo que representa un 26.5% de nuestra población total, según el INEGI. De estos, podemos considerar que un porcentaje considerable corresponden al grupo de edad que contemplamos como adolescencia según la OMS. Además, a sabiendas de que el contexto sociocultural ejerce una influencia profunda en el desarrollo adolescente, en un país como el nuestro en el que las desigualdades económicas y educativas son vastas, debemos tomar esto en cuenta si pretendemos comprender las pautas de intervención educativas y psicosociales con los diferentes grupos demográficos de adolescentes mexicanos. En definitiva, son un gran sector poblacional con necesidades específicas que requieren ser atendidas.

Cuando hablo de adolescencia, prefiero hablar de comportamientos y cambios esperables en lugar de pautas normativas del desarrollo. Es bien sabido que los adolescentes, además de alcanzar la madurez reproductiva, también maduran a nivel cognoscitivo y psicosocial. El adolescente, en términos generales, atraviesa un periodo en el que debe de redefinir su imagen corporal, estabilizar su personalidad e identidad, desarrollar autonomía y establecer un código de ética propio. Esto ocurre al tiempo que percibe cambios físicos que le indican que ya es casi un adulto y lidia con cómo socialmente se les remite a un cierto tipo de limbo entre la niñez y la adultez.

Hay quienes señalan que el adolescente también pasa por la búsqueda de sí mismo y de su identidad (aún cuando el sentido de identidad se comienza a desarrollar en la infancia), muestra una fuerte tendencia a la agrupación con sus pares para lograr un sentido de pertenencia; puede atravesar por crisis religiosas, desubicación temporal, actitud social de rebeldía, contradicciones en las manifestaciones de su conducta y fluctuaciones del humor y del estado de ánimo. Aquí hago un apunte: aún cuando pareciera que esto es la norma, recordemos que es importante analizar los antecedentes de cada individuo, su contexto sociofamiliar, condición económica, nivel educativo y demás factores antes de generalizar estas características del desarrollo. Es importante considerar que lo normal y lo patológico está definido de manera adultocéntrica, por lo que es difícil a ratos definir y diferenciar la vivencia del sujeto, además de que estamos envueltos en un contexto en el que al adolescente se le percibe negativamente.

El desarrollo sexual del adolescente se postra en un continuo en donde las diferentes áreas del desarrollo del individuo interactúan entre sí. En la adolescencia se comienza a consolidar nuestra identidad sexual, la cual incluye nuestra identidad de género y orientación sexual (si desconoces estos términos, revisa nuestra pestaña de Conceptos). Aumenta también el interés sexual, como producto de cambios hormonales e influencias sociales, expresadas en prácticas masturbatorias periódicas y la iniciación en las prácticas sexuales con otros individuos. Así, reconociendo que es a través del proceso de socialización que la cultura presiona a las personas para que se adhieran a ciertas pautas de comportamiento socialmente esperable, los adolescentes se enfrentan a decisiones que caracterizan su iniciación en la independencia y la autonomía: hacer o no hacer, ser o no ser, desafiar o no desafiar las pautas culturales. Aquí cobra sentido el entrelazamiento de los diferentes factores anteriormente citados que influyen en el desarrollo adolescente: los cambios físicos y psicológicos se mezclan con expectativas culturales, llevando al adolescente a echar mano de los recursos que tenga a la mano, los cuales están en gran medida definidos por variables sociodemográficas (e.g., nivel de educación, relación con padres, acceso a servicios sanitarios, etc.).

Nos enfrentamos a una tarea retadora: educar a nuestros adolescentes y proporcionarles las herramientas para que ellos tomen decisiones más responsables, haciendo respetar sus derechos sexuales y los de otros para garantizar su salud sexual e integridad. Para resumir y estructurar algunos procesos comunes en el desarrollo psicosexual de los adolescentes, optaré por describirlos en las divisiones sugeridas por la OMS: adolescencia temprana (10 a 14 años) y adolescencia tardía (15 y 19 años). He de recalcar que éstas son generalidades teóricas y por tanto pueden variar en el momento de aparición (si es que se expresan), pero sirven de guía para el manejo de la educación sexual del adolescente.

Pareciera que los adultos no estamos listos para manejar o responder a las expresiones conductuales de la sexualidad en los adolescentes; reaccionamos alarmados ante ella, en ocasiones de forma desproporcionada. Pedimos que comiencen a adquirir mayores responsabilidades, pero limitamos su autonomía y los censuramos. Lo importante en el trato con adolescentes es ponernos en sus zapatos y ofrecerles información que los lleve a desarrollar su autonomía, en el marco de los derechos humanos y sexuales; sólo así fomentaremos la plenitud y las habilidades para toma de decisiones en la edad adulta.

¿Qué temas considero importantes tocar con adolescentes? En general, el abarcar los cambios corporales y la preocupación sobre estos, la erradicación de la connotación negativa de la adolescencia, la desmitificación de la conducta autoerótica, los roles e identidades de género, la orientación sexual, los riesgos de las prácticas sexuales irresponsables (e.g., ITS, embarazos, etc.), el noviazgo y amistad, los derechos sexuales, la excitación y atracción sexual, así como la violencia sexual son temas de cajón. Esto si es que ya recibieron información básica sobre el aspecto biológico-reproductivo del ser humano. Sin embargo, recuerda que debemos atender las características y necesidades del grupo de adolescentes que tenemos en frente, y eso sólo se logra de una manera: acercándonos a preguntarles.

comentarios