Un estudio que cambió al mundo: Evelyn Hooker (Parte 2 de 2)

Gibran Rodríguez

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Gibran Rodríguez



Un estudio que cambió al mundo: Evelyn Hooker (Parte 2 de 2)

General


Historia de la sexualidad

13 de julio del 2018


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¿Se puede saber quién es gay y quién no?
Como había mencionado en el artículo anterior, Evelyn Hooker fue pionera en el estudio de la homosexualidad. Su principal investigación se enfocó en comparar un grupo de hombres homosexuales y uno de heterosexuales para buscar si, como la comunidad científica afirmaba en aquel entonces, el grupo de hombres heterosexuales mostraría mejores indicadores de salud mental y ajuste psicológico que los hombres homosexuales. Ya que Hooker había pasado años adentrándose en la comunidad gay de Los Ángeles y ganándose su confianza, encontrar hombres gay para su estudio no fue difícil. El gran problema fue encontrar hombres heterosexuales dispuestos a participar en esta investigación, puesto que su reputación estaría en juego si se les ligaba con un proyecto relacionado con homosexualidad. El contexto histórico en el que la Dra. Hooker realizaría este trabajo ponía las ocupaciones, empleos y reputaciones de estos hombres en juego.

Evelyn encontró algunos participantes, eventualmente, en aquellos hombres que conocía por casualidad. La Dra. Hooker iba tan lejos como para ofrecer sesiones de consejería gratuitas a cambio de que estos hombres heterosexuales participaran en su estudio. Por medio de su esfuerzo logró finalmente reclutar a 30 hombres heterosexuales cuyas edades, nivel socioeconómico y nivel de inteligencia eran similares a los de su grupo de hombres gay. Así, después de varios meses, Evelyn logró crear un total de 60 perfiles psicológicos basados en tres técnicas proyectivas administradas a todos los participantes: El test de manchas de tinta de Rorschach, el test de apercepción temática (TAT) y el test del relato ilustrado (MAPS). La Dra. Hooker borró toda la información que revelara la identidad de los participantes y reunió a un grupo de clínicos expertos para evaluar los resultados de cada test: Bruno Klopfer fue asignado con el análisis de los resultados del Rorschach, Mortimer Meyer con el TAT, y Edwin Shneidman con el MAPS. Posteriormente les asignó dos tareas a los especialistas: (1) Evaluar el nivel de ajuste psicológico de cada participante con base en una escala de cinco puntos y (2) predecir cuáles participantes eran homosexuales y cuáles heterosexuales. Tal y como Evelyn lo llegó a proponer, si Klopfer, Meyer o Shnediman (expertos en cada una de las técnicas proyectivas descritas) no lograban distinguir hombres gay y heterosexuales con base en los resultados de estos tests (y los indicadores psicopatológicos asociados), nadie más podría hacerlo. A partir de un fallido intento de identificar a hombres homosexuales con base en tests psicológicos populares en esa época, se podría concluir que la evaluación clínica de hombres gay se basaba en sesgos personales (es decir, pensar a priori que los homosexuales están enfermos) en lugar de evaluarlos a través de una mirada clínica objetiva. Los resultados del estudio fueron irrevocables: No se encontraron diferencias entre los juicios de los expertos sobre el nivel de adaptación y ajuste psicológico de ambos grupos, y los expertos no pudieron identificar con certeza quiénes eran gay y quiénes no.

Los resultados de este estudio se presentaron por primera vez en un Congreso de la Asociación de Psicología Americana en 1956. Evelyn detalló las conclusiones y las implicaciones de su estudio ante una audiencia que la bombardeó con preguntas. ¿Significaba esto que la homosexualidad no era necesariamente patológica? ¿Entonces existían hombres homosexuales mentalmente saludables? Tal fue el impacto de su trabajo que la comunidad científica se polarizó: Algunxs expertxs estaban emocionadxs por los hallazgos del estudio, mientras otrxs criticaban el diseño de la investigación o se oponían radicalmente a sus conclusiones. Algunos detractores dentro de la comunidad psicoanalítica, como el Dr. Irving Bieber o el Dr. Charles Socarides, conocidos por su trabajo sobre la etiología (es decir, el origen patológico) de la homosexualidad o sobre intervenciones terapéuticas para “corregir” tal problema, refutaron por completo el trabajo de la Dra. Hooker. Su estudio ha sido sujeto, desde entonces, a varias re-evaluaciones con la intención de identificar errores potenciales, sin éxito; el estudio también ha sido replicado por otrxs especialistas, llegando a las mismas conclusiones que Hooker.

El Proyecto del NIMH
En 1961, bajo el mandato del president Kennedy, Evelyn recibió un premio del NIMH (el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, por sus siglas en inglés) que le permitiría dedicarse de lleno a sus investigaciones. En la siguiente década, Evelyn publicó varios artículos sobre homosexualidad, estableciendo así un precedente para la legitimación de la investigación psicológica con hombres homosexuales sanos. También fue pionera del uso de métodos etnográficos para el estudio de las comunidades gay; a través de estas herramientas, pudo describir cómo los hombres gay se relacionaban entre sí y cómo interactuaban dentro de los bares gay y los saunas, además de proponer teorías pertinentes a su comportamiento sexual.

En esta década, de 1967-1969, la Dra. Hooker fue además asignada la dirección de un reporte encomendado por el presidente que pudiera informar al gobierno de los Estados Unidos sobre el estatus de hombres gay y lesbianas en el país, además de hacer algunas recomendaciones para el desarrollo de políticas públicas. Para este proyecto, la Dra. Hooker invitó a 14 expertxs en el área, incluyendo especialistas en psicología, psiquiatría, leyes, teología y miembros del NIMH. Aunque existieron varios desacuerdos entre quienes participaron en el proyecto, el reporte integró varios puntos clave que fueron decisivos para el movimiento por los derechos de las personas LGBTQ: (1) Reconocer que la homosexualidad no era una enfermedad, (2) afirmar que el estigma social y la discriminación tienen un efecto negativo en los hombres gay y lesbianas, (3) promover el reconocimiento de los derechos civiles de estas personas, (4) instigar la descriminalización de la homosexualidad y (5) crear un instituto de investigación nacional en sexualidad humana. La publicación del reporte se retrasó después de que fuera electo el presidente Nixon dado su controversial contenido; no obstante, una organización LGBTQ publicó (sin permiso) el reporte en su revista, One Institute Quarterly, dos años antes de su publicación oficial en 1972. Este reporte, en conjunto con el resto de estudios de Evelyn, fue vital para eliminar a la homosexualidad del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en 1973 (ver publicación 81 palabras ), y de la terminología de la Asociación Psicológica Americana en 1975. Sus trabajos fueron ampliamente citados, sirviendo como evidencia empírica para contrarrestar los esfuerzos de quienes se oponían a la depatologización de la homosexualidad.

Una vida de logros
Cuando Evelyn tenía 63 años, decidió retirarse de su carrera de investigación y comenzar una práctica privada de psicoterapia. No es de asombrarse que la gran mayoría de sus pacientes eran hombres gay y lesbianas. Con sus contribuciones clínicas, la Dra. Hooker fomentó el desarrollo de lo que hoy conocemos como prácticas terapéuticas afirmativas de las identidades LGBT. En los años venideros, recibió varios premios, incluyendo el Premio por Contribuciones Distinguidas de la División de Psicología Clínica de la Asociación Americana de Psicología en 1974 y el Premio por Contribuciones Distinguidas en el Campo de la Psicología a favor del Interés Público (por parte de la misma asociación) en 1991. También recibió varios reconocimientos por parte de organizaciones LGBTQ y fue honrada con un documental sobre su vida que fuera proyectado por primera vez en 1992 en el Teatro Castro de San Francisco, una locación emblemática para el movimiento a favor de los derechos LGBTQ. Evelyn murió el 18 de noviembre de 1996 en Los Ángeles, California, pero su legado continúa vivo.

A Evelyn Hooker se le atribuye el transformar la perspectiva global sobre la homosexualidad al contrariar los convencionalismos sobre el tema que predominaban en la época. Ella fue pionera de una línea de investigación que era sumamente controversial en tiempos en los que la homofobia y el sexismo eran mucho más tangibles que hoy en día. Superó pérdidas personales, dificultades emocionales y vivencias de discriminación por su género, para así desarrollar una carrera académica con un ímpetu y determinación incansables. Motivada por sus propias experiencias de estigmatización, la Dra. Hooker inclusive llegó a hacerse pasar por hombre para poder entrevistar a hombres gay en saunas, y asumió el riesgo de atender a eventos en los que las redadas policiacas eran una amenaza constante. Con su labor académica, creo una nueva línea de investigación en la cual lxs investigadorxs sociales entendían a los hombres gay y lesbianas como personas que sufrían por prejuicios e injusticia, y no por tener una enfermedad mental. Algunos años después de su publicación de 1957, era saludada por gente extraña en la calla, quienes le agradecían por haber hecho del mundo un lugar más seguro para ellxs, e incluso recibiría cartas de agradecimiento de personas alrededor del mundo.

Evelyn también inspiró a una generación de investigadorxs gay y lesbianas que comenzarían a estudiar las experiencias de personas LGBTQ desde una luz más favorable, denunciando los problemas que estas comunidades enfrentan en nuestra sociedad actual. Sus logros llevaron a la creación de una nueva división dentro de la Asociación Americana de Psicología, la División 44, dedicada completamente al estudio de las personas LGBTQ. Su trabajo es un ejemplo claro del rol fundamental de la psicología en el fomento del cambio social, el activismo y las políticas públicas. Ella, Evelyn Gentry Hooker, continuará siendo considerada una de las madres del movimiento contemporáneo por los derechos de las minorías sexuales y de género, con un impacto que trascendió fronteras locales, nacionales, internacionales e históricas.

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